sábado, 23 de enero de 2010

EL PASEO AHUMADA





Enrique Lihn escribió hasta el último momento de su vida.
Lo descubrí en una librería de Santiago de Chile llamada "mundo de papel".
Tengo por costumbre comprar siempre libros de poesía de autores locales
cuando me voy de viaje. El librero, con muy buen criterio, me dijo:
"Es uno de los grandes" y volví a casa con "El paseo ahumada" en la maleta,
uno de los poemarios más radicales del autor y uno de los libros más fotocopiados
de la poesía chilena.
Es un mendigo el personaje principal de este poemario, construido a partir de un
joven deficiente mental, El pingüino, retratado en versos tan escalofriantes como éstos:

" su limosna es mi sueldo
Dios se lo pague
un millón y medio de subempleados mendigos suscribirían el lema
si los dejaran chillar como a éste y a otros tantos pocos en el Paseo Ahumada"

Enrique Lihn
El paseo Ahumada

Pensando en la cifra de parados que soporta España en esta crisis económica no puedo menos que preguntarme si no deberíamos tomar ejemplo de este poeta, que comprendió que la poesía no debe quedarse en casa resolviendo crucigramas o inventando metáforas que luego no comprende nadie; la poesía debe salir a la calle, sumar su voz a todo lo que ve : a los niños, ancianos, mujeres, inmigrantes, desempleados, vendedores ambulantes...

Éste es mi pequeño homenaje a este poeta que retrató como nadie el Chile de los ochenta,

"Vuelve a haber mendigos por la calle
pero nadie quiere verlos,
damos dinero para la reconstrucción de Haití
y cerramos los ojos a las gitanas de la Rambla
con sus hijos medio desnudos en brazos
que piden dinero para comprar leche
y nos olvidamos
de los vagabundos
que duermen
en los cajeros automáticos del banco
y nos hacen dar la vuelta
a tres manzanas
para fundirle el crédito
a nuestra tarjeta.
Están ahí pero no los vemos
como no queremos ver
ni a las putas ni a los camellos:
estos señores
no son espejo de nuestro tiempo.
Nosotros vivimos en los escaparates
de la telefonía móvil,
del libro digital,
y en las vitrinas que dan
al Paseo de Gracia
o a la calle Preciados.
Vivimos en un oasis peatonal,
compramos los libros más vendidos,
vemos en el cine
las películas
a las que les ponen cinco estrellas,
miramos el calendario
y marcamos los puentes
para marcharnos de viaje.
Le hacemos la pelota al jefe
y nos hipotecamos toda la vida,
nos casamos y nos divorciamos
y pagamos inmensas facturas de teléfono
intentando ponernos de acuerdo
en el régimen de visitas de nuestros hijos.
Y en estos errores de cálculo
nunca miramos más allá
de nuestros propios zapatos.

Noemí Trujillo
Homenajes

3 comentarios:

yolandasaenzdetejada dijo...

genial este poema, Noe. ME ha encantado. Fíjate como es el destino, el martes estreno el programa de radio con los indigentes: esos señores que nunca vemos... increíble nuestra sintonía. Como siempre, gracias por descubrirnos y enseñarnos sobre poesía y poetas.

Noemí Trujillo Giacomelli dijo...

maravilloso tu programa de radio, Yolanda

Rosa Mª Prat dijo...

el otro día, en Figueres, ví a un señor que con sus ropas, sus pelucas y sus aires, intentaba caracterizar a Salvadó Dalí.
le ví,le miré, alrededor estaba lleno de turisteis, me vio, me miró,nos sonreímos abiertamente:
¡artista!, le dije.
Estuve tentada de sentarme a su lado y tomarme con el un vasito de tinto Don Simón, charlar con el e invitarlo a venir a la radio.
En aquel momento no podía entretenerme, pero supe que volvería, para entablar con el.
Cualquier día de estos lo haré.
Genial poesía.